viernes 23 de mayo de 2008

Remitido por Luc


Deja que coloque

en tu almohada

nuestros besos;

deja, desnuda mi piel,

que te acompañe,

y el aroma de nardo

te transite;

que la mañana, tan fría,

te despierte

con olores de palabras

que resuenen

en ecos de mi cuerpo,

y te abracen;

pon a mi espalda

tu triste noche;

que los duendes

vigilen nuestros sueños;

la ironía

ilumine los momentos;

deja que tiemble yo,

que pase el día;

que te sienta detrás

como ése viento

tan dulce, de poniente,

sol que arde;

que tu pasión se funda

con la mía;

que, abrazado a tu pecho,

ahora me duerma;

que sienta ya tu piel

cómo un hechizo;

llévame, muerto de amor,

a nuestro aire,

en carrozas de risas

y rocío;

déjame que te tome

por el talle,

que devore tranquilo

tu sonrisa;

que los dioses gobiernen

nuestro baile

en los días prometidos

del estío.

martes 20 de mayo de 2008

Fervor de J.


Tus labios me atraparon
volviste a apoderarte
del fuego de mi cuerpo;
calores de caricias
que encienden cada fibra,
las gasas del vestido,
tus ojos dilatados,
la curva de tus pechos
urgiendo las caricias,
sintiendo, enardecidos,
la tela de la falda;
tu piel, tan demudada,
sentidos y semblantes,
intentos denodados
y escapo de tus manos;
intento decir algo,
tan sólo me remito
a un beso apasionado.
tan tierno, inexplicable
que excita mis sentidos;
si bien abro la boca,
no encuentro esa palabra,
silencios de mirarte
urdidos de deseo;
no opuse resistencia
a un reto mantenido
mis labios se fundieron,
girando, ya voraces,
volcados, insaciables,
en roncos despertares
de formas sostenidas
con besos en el cuello
un caos de sensaciones:
tu boca apasionada
no pudo decir nada;
tus labios en mi oído,
pasión devastadora,
fervor de mis rodillas,
rincón de tu regazo
en sábanas tan tiernas
como tu propio muslo,
tus ojos tan brillantes
audaces las caricias,
miradas azoradas
y cosas de otro mundo.

Paráfrasis de Justine


Sólo luces clementes,
muy pálidas, de invierno,
que filtran los cristales
de cuerpos, cómo sabanas;
yacen en calmas rotas;
despertares de ritmos
tranquilos, tras las sombras,
visten versos desnudos;
mantos de cada ansia
de encuentros figurados,
bebidos; cada sorbo
en cimas de estaciones
que alejan, sigilosas;
rasguños de caricias,
mordiscos de deseos,
retenidos en frases
que destilan sudores
preñados de sustancia,
erguidos de momentos,
brevedades de nombres
y existencias perdidas;
ímpetus que trascienden
orlados de bramidos
que encadenan el alma,
imprudentes, fugaces,
cargados de belleza
morando en cada orgasmo
de músculos que tensan
deshechos, trastocados,
jadeos de tu oído,
perfumes de tu sexo
con bailes ardorosos,
de hogueras encendidas
infiernos de amistades,
y el tiempo trastocado,
apenas consumido,

recuerda tus c
aricias

en tórridos veranos.